LILIMARIPOSAS

Sencilla, sincera y ¡soñadora!

Mes: diciembre 2016 (Página 1 de 2)

Encontrar a tu príncipe azul

Por fin… Por fin te encuentro. Volvamos a la niñez o adolescencia. Volvamos solo por un momento. Que sensación tan mágica. Que sensación tan especial la que se vive cuando todavía eres una niña. Seguro que todos la recordáis. Esa sensación de conocer a un grupo nuevo de gente y que en éste se encuentre él. El chico perfecto para tí: guapo, simpático, divertido, inteligente, cariñoso, respetuoso… Desde ese día tu vida da un vuelco y cambia repentinamente. Tu sensación de vacío y soledad, tus días monótonos y tristes se convierten en luz y color. Todo lo ves distinto. Tienes ganas de volver a quedar con todos para verlo a él. Tu príncipe azul. Piensas que lo has encontrado, que es el chico de tu vida. Eso nunca se sabe, la vida da muchas vueltas, pero en ese momento él se convierte en la única razón de tu existencia.

Pasan los días y lo conoces más. Y sigue aumentando esa sensación de felicidad. Todo te recuerda a él. Vas en el coche mirando por la ventanilla y te sientes feliz escuchando esa música romántica e imaginándote miles de escenas con él.

Miras el ordenador constantemente, y te conectas para ver si te habla por el messenger. (en la época actual lo cambiaríamos por “miras el móvil constantemente, a ver si dice algo en el grupo de whatsapp, o a ver si se decide y te habla a ti directamente”). Sea como sea, que sensación más mágica la de estar ansiosa y deseosa de hablar con él, estar más juntos, ser más cómplices.

Los meses pasan y por fin uno de los dos se decide, habláis, os miráis, surgen esas mariposas y te enamoras profundamente de él.

Tu vida es él. Eres feliz. Te levantas y te acuestas pensando en él. Con tus amigas sólo tienes un tema de conversación. Hasta parece que entiendes a tus padres y te molestan menos sus charlas. ¡Que bonita es la vida!

Disfruta de estos momentos. No sabes nunca lo que va durar. La vida da muchas vueltas así que pásalo bien con él. No tengas miedo de apostar por alguien ni de sentir. Tal vez algún día se acabe, tal vez algún día dejes de gustarle (o a ti él), tal vez algún día estés escuchando esas canciones románticas con los ojos empañados en lágrimas. Pero ahora no. Ahora siente la magia del amor y déjate llevar.

Sonríe, disfruta, besa, ilusiónate… vive. Vive esta vida al máximo. Lo único que debes exigir es respeto. Que os respetéis mutuamente, que os ayudéis, que tengáis paciencia. No voy a decir que no hayan discusiones, pues siempre las habrá, pero siempre desde el respeto. Y si en algún momento ves algo que no te gusta para tu vida, apártate. Aléjate cuanto antes aunque te duela. Mejor un dolor intenso y brusco de una ruptura, que un dolor amargo y constante de una relación dañina y destructiva.

Sé feliz con él. Intenta mantener esa magia y esa ilusión día tras día. La vida es bonita y sobretodo cuando encuentras a una personas especial con quién compartirla.

A pesar de todo, esta sensación mágica también se puede vivir en la edad adulta. El amor no entiende de edades, y la sensación de enamorarse de alguien es maravillosa tengas la edad que tengas. Pasados los 30 o los 40 también vuelan mariposas en el estómago cuando el sentimiento de amor llama a tu puerta. De diferente manera pero igual de emocionante.

Lo importante, y lo más complicado, es que tengas la edad que tengas, esas mariposillas sigan siempre correteando en ti como el primer día que lo viste.

 

Siempre en línea,

Lilium

Comparte si te ha gustadoShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

Los beneficios de la Navidad

Por fin… Por fin se acerca Navidad. Cuantas opiniones diferentes acerca de la Navidad ¿verdad? Para unos una época entrañable, dulce, de alegría, de juntarse con la familia, de vivir momentos mágicos, de ilusión, de anhelo… Y para otros una época triste, melancólica, de recuerdos, de carencias, de soledad…

Yo creo que la Navidad es muy camaleónica. Dependiendo de tu situación personal actual la vives de una manera o de otra. Pero lo que sí que pienso que pasa irremediablemente es que la Navidad cambia drásticamente en todas las familias en el momento de una pérdida. Una pérdida de un ser querido (si queréis hablaré más detalladamente del proceso de duelo en otro post) marca un antes y un después en la manera de celebrar la Navidad. Ya puede haber sido la familia más feliz y más entregada a la Navidad, que cuando falta aquella persona, aquel pilar tan importante para la familia, que aquellas fechas se convierten en un mar de recuerdos y lágrimas. “Ya no es lo mismo”. Cuántas veces habré escuchado esta frase… En mi familia fue mi abuelo. Él, sin quererlo ni saberlo, marcó un antes y un después en la celebración de la Navidad en mi familia. Esas miradas tristes, esos silencios vacíos, esos regalos perdidos… También puede ser un divorcio, una separación, un familiar en un país lejano, etc lo que marque las ganas con las que uno da la bienvenida a la Navidad.

A veces, con el tiempo, con los años, se llega a aceptar la nueva situación y resurgen esas ganas de Navidad de antaño. Ayuda mucho la llegada de nuevos miembros a la familia, parejas, hijos, nietos… Pero sea como sea la Navidad es un periodo que saca a relucir sentimientos.

La Navidad nos vuelve humanos. No hace parar unos días, aunque sean pocos, y nos saca de nuestras vidas ajetreadas para darnos un respiro y pararnos a sentir. Sentir alegría o sentir melancolía y tristeza, pero al fin y al cabo, todo es sentir. Y eso nos hace despertar, crecer, madurar, afrontar la vida de manera diferente. Nos “obliga” a juntarnos con familia, o almenos a recordarla, nos “obliga” a comprar regalos, a comer bien, a reflexionar, a cantar, a pensar.

Sea cual sea nuestra situación, aprovechémonos todos de este periodo de fiestas. De buscarnos y encontrarnos a nosotros mismos, de crecer como personas y de darle otra visión a la Navidad. Una visión más reflexiva, de crecimiento personal.

Si tenéis fiesta esos días y familia alrededor: disfrutad. Disfrutad de todo: de la comida, de las canciones, de compartir, de reír, de bailar, etc.

Y si por lo que sea trabajáis, tenéis a la familia lejos, o por lo que sea no queréis celebrar la Navidad, buscad por otro camino. Reflexionar y soñar también son acciones beneficiosas para uno mismo. Valorad lo que sí tenéis y no os dejéis manipular ni deprimir por ese sentimiento melancólico que nos hacen ver que desprende la Navidad.

No busquéis lo invisible y valorad lo que la vida os pone delante.

 

Siempre en línea,

Lilium

Comparte si te ha gustadoShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

Muñecos de nieve con calcetines

Para estas navidades, un buen regalo de amigo invisible o una buena manualidad para hacer con los peques de la casa son los muñecos de nieve hechos con calcetines. Podéis hacerlos desde muy básicos, simples, fáciles y rápidos, hasta muñecos elaborados, con detalles y todo tipo de complementos. A continuación os explicaré cómo podéis hacerlos paso a paso.

Los muñecos de la foto anterior los hice hace unos años, en las fotos que os muestro a continuación veréis que están decorados diferentes, es cuestión de gustos!

En primer lugar, cogemos un calcetín blanco y le ponemos arroz. (le ponemos tanto arroz como grande queramos el muñeco). Luego cortamos la parte sobrante del calcetín.

A continuación, le hacemos dos partes a toda la “bola” de arroz, que formaran  la cabeza y el cuerpo. Podemos atarlo con cuerda, cordones de zapatos o simplemente un hilo.

Después, cogemos un calcetín de color y lo cortamos para hacer el gorro. Podemos pegarlo con pegamento para que quede más sujeto (también podemos ponerle una cinta, lazo o cuerda para que el gorro quede más bonito, como en dos partes).

A continuación, con el mismo calcetín o otro de diferente color, cortamos una tira para hacer la bufanda, rodeamos el cuello y hacemos un nudo o lazo.

Más tarde ponemos los botones que formaran los ojos y el cuerpo del muñeco. Podemos usar todo tipo de botones. Yo compré este pack (muchos botones y de diferentes colores vivos). Los pegamos con pegamento instantáneo.

Para hacer la nariz, usé un palillo y lo pinté de naranja. Lo clavé por detrás del muñeco hasta que llegó adelante. (lo podéis poner directamente desde delante, a no ser que tenga la base redonda como el mío y no lo podáis clavar por delante).

 

Y el resultado final es éste:

A mí, personalmente, me gustaron más los que hice hace unos años (los de la primera foto de portada). Pero en fin, esto va a gustos, cada año probaré un estilo distinto y a ver que os parecen!

Hasta pronto!

Comparte si te ha gustadoShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

El dinero sí da la felicidad

 

Por fin… Por fin descubro que el dinero sí da la felicidad. Con esta frase, que por cierto todo el mundo reniega de ella, nadie dice que el dinero sea lo más importante del mundo, simplemente que tener dinero genera felicidad. Y yo estoy de acuerdo con ello.

Mucha gente que conozco (pienso que no dicen la verdad) aseguran que no serían más felices con dinero, que no quieren una casa grande, ni un vestidor repleto de ropa, ni ir cada fin de semana a cenar fuera, ni comprar en tiendas de marca, ni comer en restaurantes de lujo. Pues bueno, por favor, pido que no sea a ellos a quienes les toque la lotería. Por favor, que me toque a mí. Yo sí quiero disfrutar de todos esos placeres de la vida sin mirar ni un precio.

Yo sí sabría disfrutar del dinero junto a mi familia, mis amigos, mi pareja, mis hijos. Yo sí quiero tener una casa grande, un coche de lujo, ropa cara, viajar en primera clase y un yate si hace falta y me sobra algo. No lo digo en broma, y apuesto que no oiréis nunca a nadie que diga esto. La gente abre las revistas del corazón y critica todo aquello lujoso que vale millones. ¿Por qué? ¿qué hay de malo en gastarse el dinero si uno lo tiene?

A menudo oigo “yo no me gastaría 1000 euros en un bolso”. Mentira. Por supuesto que te lo gastarías si tuvieras cientos y miles de millones de euros. Probablemente nadie realmente pobre se gastaría 50 € en un bolso, en un jersey , en unos zapatos. Lo vería tirar el dinero, lo verían innecesario. Y es probable que todos los que leamos este post lo hayamos echo alguna vez. Todo va en función del nivel adquisitivo que tengamos en ese momento. Cuando vamos mal de dinero 20€ para cenar nos parecen mucho, pero cuando vamos mejor y viene una ocasión especial nos gastamos 100 € y los disfrutamos.

Cuando tienes dinero para comer, para vestirte bien, para ir de viaje, para estudiar, para pagar todos los gastos mensuales y aun así te sobran… no sé… 20.000€ al mes, es probable que no te sepa mal gastarte 1000€ en un bolso, en unos pantalones o en ir a cenar a un buen restaurante. Por lo tanto, creo que deberíamos criticar menos, y sobretodo no criticar algo que en el fondo todos sabemos que desearíamos. Mucha gente creo que se auto-engaña, supongo para no sentirse tan mal con su propia vida y asegura que no les gustaría tener mucho dinero, “el justo para un piso, un coche y algo para ahorrar”. Y por qué no tener para una casa, 2 coches, estudios para tus hijos, viajes cada año, montar tu propio negocio, ayudar a tu familia, donar dinero a alguna ONG…

No nos engañemos, el dinero va bien, ayuda y da felicidad. Todas las cosas que nos gustan hacer, comprar, comer, ver, etc cuestan dinero, todas. Es evidente, y no hace falta decirlo pero por si acaso lo diré, que la salud, la familia, los amigos y muchas cosas más, son mucho más importantes que el dinero, pero nadie esta juzgando ésto. Nadie nos está diciendo que tengamos que escoger entre salud o dinero. Tan solo hay que ser sinceros y afirmar con total tranquilidad y sinceridad que el dinero sí da la felicidad.

 

Siempre en línea,

Lilium

 

Comparte si te ha gustadoShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

Hombres y mujeres somos diferentes

Por fin… Por fin podemos decir que somos diferentes. Para qué negarlo. En mi opinión hombres y mujeres somos diferentes. En la manera de pensar, de sentir, de vivir, hasta lo somos genéticamente… Lo que pasa es que hemos vivido en una sociedad tan machista que lo que buscábamos siempre era la “igualdad”; y pienso que nos hemos aferrado tanto en esta búsqueda que nos hemos olvidado de que somos diferentes de verdad. Ni mejores ni peores, diferentes.

Gritamos a los cuatro vientos que queremos igualdad pero nosotras mismas hablamos con amigas de ellos; de lo pesados que son con el futbol, de que limpian o cocinan poco, de que se desviven menos por los niños, de que parece que todo les de igual, de que viven felices y sin estrés ni preocupaciones, de que son demasiado tranquilos… A eso se le llama ser diferentes que nosotras. (siempre hablo desde mi opinión y pensando en la mayoría, luego siempre hay el hombre nervioso y la mujer tranquila, pero pienso que no es lo habitual).

Sí que es verdad que defiendo la igualdad en muchas cosas: salarios por un mismo trabajo, respeto hacia hombres y mujeres por igual, compartir tareas domésticas, traer dinero a casa, tener la oportunidad de hacer las mismas cosas tanto hombres como mujeres, etc. Pero esto no excluye la idea de mi cabeza de que somos diferentes y que en las parejas/matrimonios el 90% de los hombres son los que conducen, arreglan el WC cuando se estropea, cambian las bombillas, actualizan el sistema operativo del ordenador, bajan la basura por la noche… y el 90% de las mujeres les cuenta cuentos a los niños, friegan y cocinan más que ellos, buscan actividades para hacer en familia, hacen fotos cada 20 minutos, organizan las tareas de la semana y leen blogs como éste 😉

Puede parecer feminista/machista, la verdad es que no soy ni una cosa ni la otra, pero reconozco que este blog va a ir dirigido a mujeres. Adolescentes, jóvenes, más mayores, pero público femenino en general. Cuando empiezas a crear algo, una pregunta básica es ¿a qué público irá dirigido? Cuando me planteé esto, básicamente pensé que la mayor parte de lectores de este blog serían mujeres, así que hablaré casi siempre en femenino y espero que no se ofendan los chicos/hombres que puedan leerme, pero es un poco complicado para mí hablar todo el rato en un género neutro o ir poniendo barras “/” a lo largo de todos los posts (ej: vosotros/as). Si más adelante veo que el público masculino aumenta haré un gran esfuerzo por tenerlos en cuenta, escribiré con los dos géneros y haré posts según sus gustos y preferencias. Hasta entonces… ¡chicas al poder!

Si os gusta este tema, decídmelo y hago un post de manías de chicos/hombres y manías de chicas/mujeres ¡Puede ser divertido!

 

Siempre en línea,

 Lilium

 

Comparte si te ha gustadoShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

Ensalada ligera con queso fresco, uvas y semillas

Hoy, a pesar de que no hace calor, me ha apetecido una ensalada fresca, fácil de preparar y saludable. Me ha quedado muy buena y con muchos contrastes de sabores. ¡Espero que os guste!

INGREDIENTES:

  • Lechuga romana
  • Escarola rizada
  • Radichio
  • Brotes de acelga roja
  • Tomates cherry
  • Queso fresco
  • Uvas
  • Semillas de girasol
  • Semillas de calabaza
  • Pasas
  • Pistachos

VINAGRETA:

  • Aceite de oliva
  • Vinagre de módena
  • Miel

Espero que os guste y la podáis probar pronto! Ya me contaréis si os gusta ;

 

Comparte si te ha gustadoShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

La vida inventada de la gente

Por fin… Por fin me doy cuenta de que es mentira. De que no puede ser que la gente desprenda tanta felicidad y que a la vez se vendan tantos millones de antidepresivos.

No entiendo a la gente. No entiendo esa necesidad de hacer parecer a los demás cosas que no son. Me explico: no entiendo por qué hay que aparentar ser feliz, vivir en un piso/casa perfectos, tener un/a novio/a ideal, millones de amigos divertidos, una gran familia avenida, unos hijos ejemplares, etc. Sí, eso hacemos, y luego, para dar credibilidad al asunto, decimos alguna cosa negativa (real), pero sin gran importancia y que no nuble esa vida idílica que nos inventamos (“uy, pero pago mucho de alquiler!” Pero sí, nos la inventamos, o almenos esa no es mi vida, ni creo que la de la mayoría.

¿De qué tenemos miedo? ¿De parecer aburridos? ¿De parecer tristes, solos, desgraciados…? ¿por qué nos importa tanto lo que piensen de nosotros los demás y valoramos tan poco nuestra vida real? ¿ De qué nos sirve colgar esa foto fantástica en la red, dónde parece que nuestra vida es maravillosa, como un cuento de hadas, si la realidad no es esa? Si nos hemos enfadado porque no nos hacían bien la foto, porque no quedábamos perfectas, si hemos estado 20 minutos poniendo bien esa comida en el plato y retocando los colores y texturas, si nos hemos vestido de gala de cintura para arriba, y abajo llevamos los pantalones viejos de hace 8 años, si hemos sonreído y justo apagarse el “flash” nos hemos echado a llorar… ¿Para qué hacemos tantas tonterías? ¿A quién queremos engañar?

No tengo una familia perfecta. En ella tengo familiares que se quieren mucho, que son generosos, que se sacrifican por los demás… pero también tengo familiares cercanos que se critican, algunos que no se hablan, otros que mienten, algunos pocos que no se preocupan de nadie y van a su rollo, otros que se creen mejores que nadie… hay de todo, como en la vida. Pero no tengo miedo de reconocerlo, no tengo una familia perfecta, simplemente porque nadie es perfecto.

No tengo miedo de decir que paso malos momentos, que a veces me veo mal físicamente, que a veces estoy triste, sin fuerzas, sin ganas, sin apetito… que a veces echaría a correr e iría lejos, muy lejos…

No me siento vulnerable si reconozco que a veces me siento sola, que siento que tengo mucha gente y poca a la vez.

No pienso que la gente me admire menos por decir que lloro de vez en cuando, que me gustaría vestir mejor, que me gustaría tener más estudios, que me siento menos afortunada que otros, que me gustaría tener más paciencia, reír más y gritar menos.

Soy sincera: envidio a aquella gente que tiene tantos amigos verdaderos, una familia siempre unida y feliz, un buen trabajo (con un buen sueldo), un buen marido/una buena mujer, unos hijos perfectos… de verdad que los envidio mucho, pero, aunque reconozco que me ha costado lo mío, me he dado cuenta de que envidio algo que no es real. Que aquellos que presumen de todo esto, probablemente tengan una vida muy parecida a la mía e irónicamente ellos mismos me estén envidiando a mí por lo mismo. Curioso ¿no?

Yo no tengo miedo de contar mi historia, de explicar mi vida y por supuesto, de no inventármela.

 

Siempre en línea,

Lilium

 

Comparte si te ha gustadoShare on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone

Página 1 de 2

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR