Por fin… Por fin te encuentro. Volvamos a la niñez o adolescencia. Volvamos solo por un momento. Que sensación tan mágica. Que sensación tan especial la que se vive cuando todavía eres una niña. Seguro que todos la recordáis. Esa sensación de conocer a un grupo nuevo de gente y que en éste se encuentre él. El chico perfecto para tí: guapo, simpático, divertido, inteligente, cariñoso, respetuoso… Desde ese día tu vida da un vuelco y cambia repentinamente. Tu sensación de vacío y soledad, tus días monótonos y tristes se convierten en luz y color. Todo lo ves distinto. Tienes ganas de volver a quedar con todos para verlo a él. Tu príncipe azul. Piensas que lo has encontrado, que es el chico de tu vida. Eso nunca se sabe, la vida da muchas vueltas, pero en ese momento él se convierte en la única razón de tu existencia.

Pasan los días y lo conoces más. Y sigue aumentando esa sensación de felicidad. Todo te recuerda a él. Vas en el coche mirando por la ventanilla y te sientes feliz escuchando esa música romántica e imaginándote miles de escenas con él.

Miras el ordenador constantemente, y te conectas para ver si te habla por el messenger. (en la época actual lo cambiaríamos por “miras el móvil constantemente, a ver si dice algo en el grupo de whatsapp, o a ver si se decide y te habla a ti directamente”). Sea como sea, que sensación más mágica la de estar ansiosa y deseosa de hablar con él, estar más juntos, ser más cómplices.

Los meses pasan y por fin uno de los dos se decide, habláis, os miráis, surgen esas mariposas y te enamoras profundamente de él.

Tu vida es él. Eres feliz. Te levantas y te acuestas pensando en él. Con tus amigas sólo tienes un tema de conversación. Hasta parece que entiendes a tus padres y te molestan menos sus charlas. ¡Que bonita es la vida!

Disfruta de estos momentos. No sabes nunca lo que va durar. La vida da muchas vueltas así que pásalo bien con él. No tengas miedo de apostar por alguien ni de sentir. Tal vez algún día se acabe, tal vez algún día dejes de gustarle (o a ti él), tal vez algún día estés escuchando esas canciones románticas con los ojos empañados en lágrimas. Pero ahora no. Ahora siente la magia del amor y déjate llevar.

Sonríe, disfruta, besa, ilusiónate… vive. Vive esta vida al máximo. Lo único que debes exigir es respeto. Que os respetéis mutuamente, que os ayudéis, que tengáis paciencia. No voy a decir que no hayan discusiones, pues siempre las habrá, pero siempre desde el respeto. Y si en algún momento ves algo que no te gusta para tu vida, apártate. Aléjate cuanto antes aunque te duela. Mejor un dolor intenso y brusco de una ruptura, que un dolor amargo y constante de una relación dañina y destructiva.

Sé feliz con él. Intenta mantener esa magia y esa ilusión día tras día. La vida es bonita y sobretodo cuando encuentras a una personas especial con quién compartirla.

A pesar de todo, esta sensación mágica también se puede vivir en la edad adulta. El amor no entiende de edades, y la sensación de enamorarse de alguien es maravillosa tengas la edad que tengas. Pasados los 30 o los 40 también vuelan mariposas en el estómago cuando el sentimiento de amor llama a tu puerta. De diferente manera pero igual de emocionante.

Lo importante, y lo más complicado, es que tengas la edad que tengas, esas mariposillas sigan siempre correteando en ti como el primer día que lo viste.

 

Siempre en línea,

Lilium

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